Un primer resultado no es una revisión terminada
La inteligencia artificial puede ayudar a producir borradores, componentes e imágenes. La responsabilidad sobre el resultado publicado sigue estando en quien lo revisa y lo entrega. Una página puede verse bien y contener enlaces incorrectos, información inventada o formularios que no envían nada.
Comience por contrastar cada afirmación con el negocio real: servicios disponibles, datos de contacto, condiciones y proyectos. No publique testimonios, cifras de resultados ni fotografías de un supuesto equipo que no pueda respaldar.
Pruebe tareas completas, no solo pantallas
Recorra el sitio como lo haría un cliente. Busque un servicio, abra su detalle y complete el camino para consultar. Pruebe el menú en un teléfono y navegue también con teclado.
En un formulario, revise campos vacíos, correos inválidos, estados de espera y fallos de envío. Un mensaje de éxito debe corresponder a un envío confirmado, no simplemente al clic del botón.
Controle las dependencias y los datos
Revise los paquetes utilizados y la exposición de claves o contraseñas. Las validaciones importantes deben ejecutarse en el servidor, aunque existan controles visuales en el navegador.
Separe el entorno de pruebas del sitio público. Mantenga el código versionado, un respaldo de los datos y un procedimiento para regresar a una versión estable.
Aplique criterio editorial
Asigne a cada página una función. El contenido debe responder una necesidad concreta y tener una relación clara con los servicios de la empresa. Evite repetir bloques y frases comerciales en todas las secciones.
La IA puede formar parte del proceso; no sustituye la dirección de diseño, la revisión técnica ni el conocimiento del cliente. Esa combinación es la que convierte un prototipo en una solución mantenible.